Noviembre marca el inicio de la temporada en la que el boiler trabaja más. Las duchas son más largas, el agua fría llega más fría y el recibo de gas empieza a subir casi sin que lo notes. Pero hay una diferencia importante entre usar más gas porque es invierno y usar más gas de lo necesario.
Aquí van los ajustes y hábitos que más impacto tienen en el consumo, sin que tengas que renunciar a una ducha caliente cuando más la necesitas.
El termostato: el ajuste que más se ignora

La mayoría de las personas nunca tocan el termostato del boiler después de instalarlo. Lo dejan en la posición más alta y así se queda, veranos e inviernos por igual.
El problema es que la temperatura máxima no siempre es necesaria. Una temperatura de 50 °C proporciona agua caliente más que suficiente para ducharse, lavar trastes y cubrir las necesidades del hogar en la mayoría de los casos. Subir más allá de ese punto solo significa que el equipo trabaja más para mantener una temperatura que en realidad no necesitas.
Si tu boiler lleva tiempo al máximo, prueba bajarlo un par de grados. El ahorro puede ser notable sin que notes diferencia en el confort.
El horario de la ducha: el truco que pocos conocen

Este dato sorprende a la mayoría: en invierno, bañarse por la tarde o por la noche es más eficiente que hacerlo por la mañana.
¿Por qué? Porque el agua que llega a tu boiler a las 6 de la mañana viene directamente de la red, que durante la noche se enfría considerablemente. El boiler tiene que hacer un esfuerzo mucho mayor para subirla a la temperatura deseada. Por la tarde, el agua de la red ya lleva horas recibiendo el calor del día y llega varios grados más cálida, lo que reduce el trabajo del equipo y el consumo de gas.
Si puedes ajustar tu rutina de ducha a las tardes o noches en los meses más fríos, lo notarás en el recibo.
La ducha: donde se va más gas del que crees

El calentador de agua representa casi el 13% del gasto mensual de energía de una familia en temporada de frío. Y dentro de ese gasto, la ducha es el principal consumidor.
Dos ajustes sencillos que marcan diferencia:
Reduce el tiempo de ducha. Una ducha de 6 minutos consume aproximadamente la mitad del gas que una de 12 minutos. No es necesario cronometrarse, pero tener conciencia del tiempo ayuda a reducir el consumo de forma natural.
No abras la llave de agua caliente al máximo. Muchas personas abren completamente la llave de agua caliente y luego mezclan con fría para bajar la temperatura. El resultado es que el boiler trabaja al máximo mientras el agua se desperdicia mezclada. Abre la llave de agua caliente solo hasta donde necesitas y ajusta la temperatura desde el termostato del equipo.
🔥Dato curioso Heatwave🔥¿Sabías que dejar la llave del fregadero en posición de agua caliente cuando no la estás usando hace que el boiler se encienda innecesariamente cada vez que pasa agua? Aunque no uses agua caliente, el equipo detecta el flujo y arranca. Asegúrate de que la llave quede siempre en posición de agua fría cuando termines de usarla.
Cuándo conviene apagar el boiler y cuándo no

Si vas a salir de casa por más de dos días, apagar el boiler es la opción correcta. No tiene sentido mantener agua caliente que nadie va a usar.
Sin embargo, apagarlo y encenderlo diariamente no es eficiente. El arranque en frío consume más gas que mantener el equipo a temperatura moderada. Si usas el boiler todos los días, déjalo encendido y enfócate en los otros ajustes para reducir el consumo.
El mantenimiento como herramienta de ahorro

Un boiler en mal estado consume más gas para producir el mismo resultado. Dos puntos específicos para esta temporada:
Revisa que no haya fugas en válvulas y conexiones. Una fuga pequeña obliga al equipo a reponer agua constantemente, lo que se traduce en más ciclos de calentamiento y más gas. Para detectarlas, aplica agua jabonosa en las conexiones: si aparecen burbujas, hay una fuga que atender.
Verifica que el piloto esté bien calibrado. Una llama amarilla o inestable es señal de combustión deficiente, lo que significa que el equipo quema más gas para producir menos calor. Una llama azul y estable es la referencia de funcionamiento correcto.
Ahorrar gas en invierno no es pasar frío

Es usar el equipo con inteligencia. Ajustar el termostato, cambiar el horario de la ducha, reducir los tiempos de uso y mantener el equipo en buen estado son cambios que no afectan el confort pero sí afectan el recibo.
Tu Heatwave está diseñado para trabajar de forma eficiente. Ayúdalo a hacerlo.
Heatwave, siempre contigo.